Shanghái (China) (EFE).- El español Rafa Jódar, número 13 del ‘ranking’ mundial, reconoció su «error» por el trato que dispensó en su anterior partido en el Másters 1.000 de Shanghái a un recogepelotas, al que gritó «¡Dame la puta toalla, coño!», algo que le valió una advertencia y críticas en medios y redes.
Preguntado tras su victoria de hoy ante el noruego Casper Ruud, que le convirtió, con 20 años, en el semifinalista más joven de la historia de este torneo, el madrileño aprovechó para disculparse: «Tras el partido, estuve reflexionando sobre ello. No tuve que haber tratado así al recogepelotas, fue un error».
«Respeto mucho a los recogepelotas y a los jueces de silla, en todos los partidos y en todos los torneos. Estaba muy frustrado por cómo estaba yéndome el partido y no pude controlar mis emociones en ese momento», explicó.
«Intentaré no volver a hacerlo. No es la manera correcta de tratar a los recogepelotas. No fue nada en contra de él. Debí aceptar la advertencia porque era correcta, el juez de silla tomó la decisión correcta», prosiguió.
Disculpa pública al joven voluntario
Jódar quiso aprovechar la ocasión para mandar una disculpa pública al joven voluntario: «Si vuelvo a encontrármelo por el complejo (el centro de tenis de Qizhong), intentaré decirle que lo siento mucho por cómo actué en ese momento, y que no volveré a hacerlo nunca».
«Al igual que estoy aprendiendo cómo darle de derechas, el revés o el saque, también estoy aprendiendo cómo comportarme sobre la pista, y aún hay muchas cosas que tengo que mejorar. Soy humano y cometo errores. Aprenderé de este error», sentenció.
Había interés por la reacción del público del complejo de Qizhong ante la salida del español a la pista central, ya que su anterior triunfo ante el holandés Botic van de Zandschulp se había visto empañado por ese episodio, muy criticado también en las plataformas chinas.
De hecho, algunos comentaristas habían avanzado en las plataformas chinas que silbarían al madrileño en su siguiente partido. Nada de eso, aunque el público local claramente celebraba más los puntos de Ruud, y los «¡vamos, Rafa!» que se escuchaban en las gradas denotaban solo un marcado acento español, al contrario que otros días.


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