Un dolor en la muñeca puede parecer una molestia menor, especialmente cuando aparece después de una jornada frente a la computadora, una actividad deportiva o una tarea repetitiva.
Sin embargo, determinadas lesiones pueden dejar consecuencias que aparecen muchos años después y afectar movimientos tan cotidianos como abrir una puerta, sostener una taza o cortar alimentos.
Un informe publicado por BBC News advirtió sobre la importancia de cuidar esta zona del cuerpo desde edades tempranas.
Andrew Abadeer, profesor adjunto de la Universidad del Sur de Florida; Sara Larsson, investigadora de rehabilitación de la muñeca en la Universidad de Lund; y Jaehon Kim, cirujano ortopédico, explicaron qué factores pueden deteriorar estas articulaciones y qué ejercicios ayudan a fortalecerlas.
Una estructura más compleja de lo que parece
La muñeca no constituye una única articulación. Está formada por varias articulaciones pequeñas que involucran ocho huesos del carpo, los dos huesos largos del antebrazo y las bases de los cinco metacarpianos de la mano. Su funcionamiento depende de un equilibrio preciso entre huesos y ligamentos.
“Cada ligamento y hueso de la muñeca que la conecta con los huesos del antebrazo mantienen un equilibrio muy preciso”, explicó Abadeer a BBC News. Según el especialista, cuando ese equilibrio se altera puede comenzar a desarrollarse artrosis de muñeca.
Las lesiones y el envejecimiento pueden modificar esa estructura. También influyen determinados movimientos repetitivos, capaces de generar traumatismos acumulativos.
Larsson señaló que una lesión puede surgir a partir de un movimiento de torsión reiterado o de una caída sobre la mano extendida. La investigadora también advirtió que algunas personas sufren una lesión en la juventud y desarrollan dificultades décadas después.
La artritis de muñeca puede presentarse en distintas formas, entre ellas la artritis reumatoide, la osteoartritis y la artritis postraumática. Estas últimas pueden relacionarse con daños en el cartílago, alteraciones en la alineación de los huesos y lesiones previas en ligamentos o estructuras óseas.
La prevención comienza con fuerza y movilidad
Para Kim, la alimentación también forma parte del cuidado general. Los alimentos ricos en calcio y otros minerales, como las sardinas y los productos lácteos, pueden contribuir a prevenir la osteoporosis. El especialista también señaló que reducir el exceso de grasa corporal puede favorecer la biomecánica general de las articulaciones.
Larsson recomendó incorporar ejercicios sencillos varias veces por semana. La pauta propuesta consiste en realizar tres series de 10 repeticiones, entre tres y cuatro veces por semana. Las personas con lesiones o afecciones previas deben consultar con un médico antes de iniciar una nueva rutina y suspender la actividad si aparece dolor.
Fuente: Infobae
