Cuando tenía 17 años, mientras muchas jóvenes imaginan su graduación y el futuro, Erika Sánchez ya estaba comprometida con un hombre que era el doble de su edad. Esta relación prematura se desarrollaba en un entorno que prometía estabilidad, pero terminó trágicamente cuatro años después con su muerte, un evento por el cual su familia señala a la pareja de la joven como culpable.
Según lo informado por Erikson Jaser, tío de la víctima, el individuo conocido como Melec o Flaco, de origen haitiano, atacó con un cuchillo a su sobrina en el cuello el 31 de enero, mientras su hijo, que apenas tiene tres años, era testigo. Luego, se dio a la fuga con la asistencia de otra persona.
Previo a este ataque, se menciona que surgió una discusión donde el supuesto agresor lanzó una silla a Erika, y la situación se convirtió rápidamente en algo irreversible.
Los familiares indican que el hombre persiguió a la joven al interior de la casa, donde se oyeron los gritos que marcaron el trágico desenlace de su vida.
La joven de 21 años fue llevada desde su hogar en los Bajos de Haina, en la provincia de San Cristóbal, a un centro médico, pero llegó sin signos vitales, dejando a su familia sumida en la tristeza y clamor de justicia.
Clamor por justicia
"Él presenció todo", dicen con angustia, refiriéndose al pequeño de la pareja, quien, según aseguran, no ha vuelto a hablar tras el incidente, estando completamente traumatizado por haber visto cómo su padre atacaba a su madre.
“Ella estaba finalizando el bachillerato, era una buena joven, respetuosa y sin malicia”, expresó su familiar Daríana Sánchez, desconsolada por su pérdida. "Demandamos justicia, que se aplique todo el peso de la ley", insistió fuera del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif).
A este pedido se sumaron otros seres queridos de la víctima, quienes afirman que este caso representa un feminicidio brutal, que ha sumido a toda una familia en el duelo.
