La comunidad de combate de São José se encuentra conmocionada tras la repentina pérdida de Pablo Oliveira Costa, un luchador que supo ganarse el respeto y el afecto de sus pares tanto por su destreza en las artes marciales como por la dedicación al trabajo cotidiano. Con un espíritu perseverante a sus 31 años, representaba el esfuerzo silencioso de quienes alternan la pasión deportiva con los desafíos de la vida diaria, construyendo su camino entre el tatami y los oficios que le permitían sostener sus sueños
El brasileño, que se destacó en el circuito local de artes marciales mixtas por su entrega tanto dentro como fuera del ring, falleció el 6 de febrero tras un accidente laboral en São José, Brasil. El incidente ocurrió mientras el luchador terminaba de instalar una unidad de aire acondicionado y manipulaba una escalera de metal, la cual tocó una línea eléctrica de alto voltaje, según informó The Sun. La descarga eléctrica fue inmediata y devastadora.
Los servicios de emergencia acudieron rápidamente a la escena y hallaron a Costa inconsciente. A pesar de que los paramédicos confirmaron signos vitales iniciales e iniciaron maniobras de reanimación durante 40 minutos, el luchador sufrió un paro cardíaco y no pudo ser salvado. Las lesiones, que incluyeron graves quemaduras en los pies y rupturas de tejido, evidenciaron la intensidad de la descarga. Los testigos relataron que, tras la descarga, intentó levantarse antes de desplomarse definitivamente. Este reflejo instintivo fue el último signo de vida antes de perder el conocimiento.
La vida de Pablo Oliveira Costa combinaba la disciplina de las artes marciales con la necesidad de mantener varios empleos. Además de instalar sistemas de aire acondicionado, se desempeñaba en tareas de mantenimiento general y como guardia de seguridad en la zona de São José.
Fuente: Infobae
