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Xi elude la desnuclearización en su viaje a Pionyang y prioriza la estabilidad regional

Pekín/Seúl (EFE).- La ausencia de referencias a la desnuclearización durante la visita a Corea del Norte del presidente chino, Xi Jinping, refleja una política cada vez más pragmática de Pekín, centrado en preservar la estabilidad regional antes que en buscar concesiones de un Pionyang fortalecido por su alianza con Moscú.

El viaje, de dos días de duración y que ha concluido este martes, es el primero de Xi al país vecino en siete años y su primer desplazamiento oficial al extranjero de 2026, lo que denota la importancia que Pekín asigna a la relación bilateral, en un momento en el que numerosos líderes se desplazan hasta China.

Durante estos días, Xi y Kim han acordado mantener el «espíritu de resistencia» contra «la agresión estadounidense», han acordado abrir «un nuevo capítulo» en sus relaciones y abogado por fortalecer los intercambios diplomáticos y militares, pero no ha habido mención oficial a la desnuclearización, en contraste con veces anteriores.

Una meta cada vez más lejana
La posición oficial china ha consistido tradicionalmente en defender la desnuclearización de la península coreana, siempre vinculada a una solución política y a un marco de seguridad más amplio, no solo a exigencias dirigidas a Pionyang.

En 2018, durante la primera visita de Kim Jong-un a China desde su llegada al poder, la agencia china Xinhua atribuyó al líder norcoreano el compromiso con la «desnuclearización de la península». También durante la anterior visita de Xi a Corea del Norte, en 2019, la desnuclearización figuró en las comunicaciones oficiales.

Sin embargo, ese lenguaje se ha ido desplazando hacia fórmulas más generales.

En su libro blanco sobre control de armas y no proliferación, publicado el año pasado, China no citó la desnuclearización como objetivo específico para la península coreana y se limitó a defender la paz y la estabilidad de la zona, además de la resolución del problema «por medios políticos».

Durante la visita actual de Xi, ese enfoque ha vuelto a quedar patente: ni su artículo en el medio norcoreano Rodong Sinmun ni las lecturas oficiales de la reunión con Kim Jong-un mencionaron la desnuclearización.

Al contestar a una pregunta este martes sobre si Xi y Kim abordaron el programa nuclear norcoreano y si China sigue impulsando la desnuclearización, el portavoz de la Cancillería china Lin Jian se limitó a afirmar que la posición de Pekín es de «continuidad y estabilidad».

¿Una meta compartida entre Pekín y Washington?
La omisión de Pekín contrasta con lo afirmado por Washington. Tras la cumbre que Xi mantuvo en mayo en Pekín con el presidente estadounidense, Donald Trump, la Casa Blanca aseguró que ambos compartían el objetivo de desnuclearizar Corea del Norte, pero esa formulación no apareció en la lectura china del encuentro.

La influyente hermana del líder norcoreano, Kim Yo-jong, calificó recientemente de «falso» el anuncio estadounidense sobre esa supuesta meta compartida y afirmó que el estatus nuclear de Corea del Norte es «irreversible» y una «realidad innegable».

En un análisis para el centro de estudios Brookings, Zheng Jiyong, de la Universidad de Estudios Extranjeros de Tianjin, sostuvo que Pekín adopta cada vez más un enfoque de «estabilización primero, desnuclearización después», al considerar que una estrategia rígida de desarme nuclear «no es práctica» y podría agravar el entorno de seguridad regional.

«Esto no equivale a reconocer a Corea del Norte como un Estado nuclear legítimo», apunta Zheng, quien señala que China «no desea que el estatus nuclear norcoreano sea normalizado por la comunidad internacional».

Sin embargo, el experto agrega que Pekín teme más una escalada regional que una «realidad nuclear congelada», en la medida en que una mayor presión sobre Pionyang podría reforzar la coordinación militar entre Washington, Tokio y Seúl.

Pionyang, más fuerte
De fondo, hay un Pionyang reforzado gracias a su acercamiento a Moscú y que ha dado la espalda de forma abierta a la desnuclearización, ya que lo considera incompatible con la supervivencia del régimen, en medio de estimaciones que apuntan a que cuenta con unas 50 bombas atómicas.

Aunque su última prueba nuclear tuvo lugar en 2017, Kim Jong-un sigue comprometido con fortalecer la capacidad atómica del país y sus sistemas de lanzamiento, incluidos misiles balísticos intercontinentales capaces de portar ojivas nucleares.

Pionyang también ha logrado mitigar el impacto de las sanciones internacionales y registró en 2024 su mayor crecimiento económico en ocho años, en parte por su alianza con Rusia.

El fortalecimiento de los lazos con China desde la visita de Kim a Pekín en septiembre pasado podría darle ahora más margen económico tras la crisis de la pandemia, reconocida por el propio líder norcoreano.

Seúl insiste en la desnuclearización de Corea del Norte
Por su parte, el Gobierno surcoreano insistió en la importancia de lograr la desnuclearización de Corea del Norte tras la cumbre este lunes entre el líder norcoreano, Kim Jong-un, y el presidente de China, Xi Jinping, sin que los informes oficiales sobre el encuentro mencionen de momento las armas nucleares.

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