SANTO DOMINGO. – En un ambiente cargado de solemnidad y nostalgia, el veterano dirigente revolucionario Rafael “Fafa” Taveras Rosario rindió un emotivo tributo a quien consideró más que un colega, "un hermano": el ingeniero Ramón Alburquerque.
Con la voz entrecortada por la emoción, Taveras aprovechó el escenario de la funeraria del Jardin Memorial para lanzar una dura crítica a la cultura política actual, asegurando que la trayectoria de Alburquerque debe servir como el estándar para una necesaria depuración moral en el Estado dominicano.
Un muro contra la cultura del "aprovechamiento".
Para Taveras, el mayor mérito de Alburquerque no fue solo su vasta cultura o su agudeza intelectual, sino su inquebrantable ética en un sistema que a menudo premia la deshonestidad.
"Todavía pervive la errónea idea de que el político que no aprovecha su cargo es un pendejo; Ramón fue la antítesis de eso", afirmó de forma tajante.
Un legado de transparencia
El dirigente resaltó que la vida pública nacional pierde a una de sus mentes más brillantes y a un exsenador que ejerció sus funciones con estricto apego a los principios. Según Taveras, el país no solo despide a un técnico de alta calificación, sino a un hombre íntegro cuya principal virtud fue la transparencia.
Instó a la sociedad a utilizar la conducta de Alburquerque como "vara de medir" para evaluar a los políticos actuales. Asimismo, definió al fallecido líder como un hombre de "elevada calidad moral" y responsabilidad ciudadana.
Recordó los años de trabajo estrecho en los que ambos impulsaron acciones conjuntas en favor de la nación.
El último adiós a Ramón Alburquerque se ha convertido en un punto de encuentro para el liderazgo político nacional, donde figuras de diversos sectores coinciden en que su partida deja un vacío intelectual y moral difícil de llenar en la República Dominicana.


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