El trabajo a distancia puede ampliar la autonomía y eliminar traslados, pero también modifica los contactos cotidianos que sostienen la vida social.
La falta de interacción presencial durante la jornada puede asociarse con mayor aislamiento y malestar psicológico, sobre todo entre quienes viven solos.
Vivir solo agrava la falta de contacto durante el teletrabajo
Una investigación publicada en la revista científica Science, basada en cinco encuestas nacionales realizadas en Estados Unidos entre 2011 y 2024, comparó a personas en ocupaciones que admiten trabajo remoto con otras que requieren presencia física. El análisis reunió datos de más de 580.000 trabajadores y excluyó los años 2020 y 2021, marcados por las restricciones de la pandemia.
El estudio está firmado por Natalia Emanuel, Emma Harrington y Amanda Pallais. Detectó que quienes se desempeñaban en empleos compatibles con el trabajo remoto pasaron, en promedio, 1,1 horas adicionales despiertos a solas por cada día laboral. Frente a quienes tenían ocupaciones menos adaptables a esa modalidad. También tuvieron una probabilidad cuatro veces mayor de permanecer en casa durante toda la jornada.
Los resultados no describen una experiencia idéntica para todos. La diferencia fue más pronunciada entre las personas que viven solas. En ese grupo, los cambios en el malestar psicológico desde antes de la pandemia fueron el doble que entre quienes convivían con otras personas, según el estudio.
Los resultados no describen una experiencia idéntica para todos. La diferencia fue más pronunciada entre las personas que viven solas. En ese grupo, los cambios en el malestar psicológico desde antes de la pandemia fueron el doble que entre quienes convivían con otras personas, según el estudio.
La nota citada de CNN sobre estos hallazgos señaló que los trabajadores que viven solos y tienen empleos remotos pasaron el 25% de sus días sin contacto social. Más del doble que aquellos con tareas no compatibles con el trabajo a distancia.
El dato no permite establecer que la modalidad laboral sea la única causa de los síntomas, pero muestra una relación entre menos interacciones y peores indicadores de bienestar.
La conexión social forma parte de la salud
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la conexión social como la manera en que las personas se relacionan e interactúan con otras.
En su informe sobre el tema, el organismo distingue la soledad —percepción dolorosa de que los vínculos disponibles no alcanzan— del aislamiento social. La segunda refiere a tener pocas relaciones o interacciones.
La OMS estima que una de cada seis personas en el mundo experimenta soledad. Su Comisión sobre Conexión Social advierte que la desconexión puede afectar la salud mental y física, además de la inserción y desempeño laboral.
El informe subraya que la respuesta requiere medidas en ámbitos individuales, comunitarios y de políticas públicas, con mejor información para medir el problema y evaluar intervenciones.
En el ámbito laboral, esta perspectiva obliga a mirar más allá de la cantidad de días en una oficina. La psicóloga organizacional Constance Noonan Hadley, fundadora del Institute for Life at Work, explicó a CNN que la presencialidad no garantiza por sí sola un entorno social satisfactorio. Para que haya un efecto positivo, las personas necesitan espacios donde se sientan vistas, valoradas y comprendidas.
La presencialidad no resuelve por sí misma el riesgo de soledad
Hadley advirtió que exigir el regreso a una oficina puede incluso aumentar la sensación de soledad si los trabajadores perciben que la decisión ignora sus necesidades. La especialista planteó que los empleadores deberían priorizar medidas concretas, en lugar de suponer que compartir un espacio basta para generar vínculos:
-Escuchar las necesidades de los equipos
-Diseñar instancias de mentoría
-Impulsar grupos y quienes quieran sumarse
-El trabajo remoto tampoco tiene un efecto uniforme sobre el bienestar. La misma cobertura recogió resultados de otro estudio, realizado entre cerca de 7.700 empleados del sector de la salud. En el que quienes trabajaban íntegramente a distancia informaron los niveles más altos de bienestar positivo frente a los esquemas híbridos y presenciales.
La coexistencia de estos resultados refuerza que influyen las condiciones de vida, la calidad de los vínculos y la organización del trabajo.
Para quienes trabajan desde casa y pasan muchas horas solos, Hadley propuso incorporar contactos sociales significativos durante el día, sin limitarse al ámbito de la oficina. La OMS sostiene una orientación similar al pedir que la conexión social sea considerada una prioridad de salud pública.
La investigación sobre empleo remoto y salud mental continúa en desarrollo. Sus resultados señalan que la flexibilidad laboral puede coexistir con riesgos de aislamiento, en particular cuando el hogar también se convierte en el único espacio cotidiano de interacción.
Fuente: Infobae


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